Fue una noche de copas, una noche loca...
cantaría Maria Conchita Alonso mientras se disculpa con su tipo por haber roto el compromiso de la exclusividad.
Me queda perfectamente claro que la Alonso fue descubierta en plena acción ya que de otra manera no me explico su confesión y mucho menos cantada!
Pero mas allá de eso, esta canción que misteriosamente vino a mi mente en este preciso momento, me recuerda que si bien mi noche no fue tan loca (¿no?) si estuvo un poco cargada de copas.
Boca seca, dolor de cabeza y un tufo inconfundible que delata, es oficial: estoy crudo.
Y viendo la vida desde la perspectiva del crudo, pareciera que este mundo, si, ese mismo que al filo de las whiskys y la madrugada sentia en la palma de mi mano, hoy apesta y me manda la engañosa señal de que no hay nada peor que una cruda en viernes. Mentira. Hay cosas mucho peores.Desde el señor sin piernas que te pide dinero en el semaforo hasta el niño con cáncer que esta en estos momentos inciando su terapia de quimio, pasando por el politico mexicano que roba sin descaro y le vale madre lo que acabo de escribir anteriormente. Aún asi tenga sus propias capacidades diferentes, que finalemente no lo hacen muy diferente al grueso de los politicos...
Hay cosas peores, mucho peores, que ni siquiera puede uno lograr entender.
Por eso ayer decidi tomar, tomar de más hasta que la risa le gano a esa lagrima que he tenido contenida por tanto tiempo y que estupidamente guardo para una ocasión especial.
Decidí tomar hasta que ese momento único e irrepetible de estar cantando a todo pulmón, desahogara un poco de tanto que se empeña a seguir aferrado.
Decidi tomar, para olvidarme, aunque sea por un rato de lo que quiero olvidar para siempre.
Al final de cuentas, es como una aspirina para el cáncer, alivia temporalmente el dolor.
Hoy, estoy crudo porque asi lo decidi, pero no me impide ver lo afortunado que soy y me invita a reafirmar mi compromiso de hacer de este mundo un lugar mejor: tendiendo mi mano, mi voz y mi corazón a los que lo necesiten, sonriendo a los desconocidos, siendo agradecido con los míos pero sobre todo cuidando de esta tierra que nos ha dado tanto. Y no me arrepiento, porque aunque siga siendo socialmente inaceptable llegar crudo al trabajo, hay cosas peores, mucho peores que caer en la debilidad ocasional de desentenderse un rato de este mundo disfrutando con los amigos alzando la copa. Salud!
No hay comentarios:
Publicar un comentario