"Oscilas, pero no avanzas. Avanzas, pero no te mueves..."
En la mas vaga de mis ideas, somos marionetas de Dios. El mueve los hilos y de nosotros no depende nada. Estamos aqui por El, nos iremos de aquí por El.
También esta la idea compleja, la que dicta que los hilos de Dios los movemos nosotros mismos y entonces, paradojicamente nos convierte en marionetas con decisión...
y los hilos de Dios se entrelazan, se tensan, flaquean y regresan a su punto de partida...
pero también redimen y nos recuerdan, o al menos a mi, que a pesar de que decido por mi, tiendo a El y justifico mis actos por El.
Que cobarde es pensar que Dios hará algo por nosotros.
Que cobarde es acordarse de Dios solo cuando se le necesita.
Que cobarde es ser tibio.
A veces pareciera que no hay salida y que cualquier camino que tomes sera el equivocado.
A veces que cualquier decisión que tomes, sera la adecuada.
Y en ambos casos, hablamos del mismo Dios.
Incluso al final del día, el ateo tendrá algo que agradecer o maldecir, simplemente porque asi lo cree...
ellos creen en la ausencia, tal como otros lo hacemos en la existencia.
Asi son los hilos de Dios.
Oscilas, pero no te mueves. Avanzas, pero no oscilas.
Cada quien podrá interpretarlo como quiera, la verdad no importa, porque a fin de cuentas, el hilo se rompe siempre por lo mas delgado.
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